Ayer, en mi primer día con Internet en la casa quería hacer un montón de cosas que no alcancé, comentar en el blog de Paula, que ha hecho un gatito de lo mas lindo y que prontamente lo copiaré, jijijiji, ordenar mis favoritos, tarea que resultará titánica, la verdad es que tengo millones, instalar algunos programitas como flash, pero este se taimo y no hubo caso, en fin millones de cosas que tampoco creo alcanzar a hacer hoy, después de todo hoy dan Galáctica, una de mis series favoritas.
Pero el motivo de este post es otro, quería terminar de contar algo, es que primero debo confesar que el matrimonio nunca ha sido tema para mi, nunca he podido imaginarme embarcada en semejante proyecto, lo que empecé a anhelar, después de los 25 años era tener una hija, no tengo claro porque solo sé que era algo super instintivo sentía que era lo correcto para mi. Lo que me complicaba es que siempre he sido una persona muy solitaria, me refiero a que muy pocas veces he tenido pareja y siempre lo he sentido como poco natural para mi. Entonces comprenderán que el pensar en tener una hija sin ni siquiera la mas mínima sombra de un “prospecto” era confuso, en ese tiempo ni siquiera había terminado la universidad, pero igual era un tema que vivía planteándomelo. Sucedió casi por accidente que quedé embarazada al poco tiempo de empezar a trabajar acá en Santiago, el padre de mi hija Mauricio, quien además es primo mío, se dio media vuelta y se fue. Nunca ha asumido su paternidad ni en el mas mínimo gesto, para que hablar de reconocerla ni nada de nada, con lo cual ya es difícil de vivir, pero lo que me ha torturado todos estos años es que yo nunca di ningún tipo de explicación a mis padres sobre él, por una parte siempre espere que él atinará, pero también debo confesar que sentía vergüenza de haber sido abandonada de esa manera.
Durante todos estos años he vivido feliz y contenta con mi hija, solo este punto me ha torturado la vida. Este fin de semana conversé con mi papá. El sábado conversé con mi papá y le conté lo de Mauricio, en principio reacciono bastante mejor de lo que yo podía esperar, ningún atado con la Sofi (que era lo que mas me preocupaba) claro que en relación a la irresponsabilidad mía y de Mauricio, él no se quiso pronunciar,
Ahora respiro con calma, ahora me siento liviana, porque ya no tengo nada que ocultar.
Y a medida que pasan los días me voy sintiendo cada día mejor, siento que esto ha sido como hacerme un sahumerio, un sacarme los lastres, las malas ondas, todo.