El tango de mi madre…
El fin de semana, fuimos a Quilpué con la Sofi, llegamos el viernes en la noche y mi papá nos fue a buscar a la plaza, que es donde llegan los buses (Quilpué es una ciudad chiquita no tiene terminal de buses) ahí nos contó que lo llamaron de la Compañía donde trabaja para que vuelva… terminaron sus vacaciones.
El caso de mi papá es un ejemplo, él empezó a trabajar a los 15 años, prácticamente se arrancó de la casa de sus padres para entrar a la Marina, mi abuelo estaba de muerte quería que todos sus hijos fueran a la universidad, pero mi padre siempre ha sido un aventurero, y me imagino que cuando joven peor. Conversar con mi viejo es un chiste, te captura con sus historias de ballenas y tortugas gigantes, y era que no, quien puede competir con él si sus historias empieza con: “íbamos cruzando el estrecho de Magallanes…”
Ahora mi papá tiene 71 años y no se cansa de trabajar, se ha jubilado 2 veces y se dedica a trabajar cuando le dan las ganas, el año pasado se embarcó en un crucero que hace viajes a la Antártica, y estos últimos 4 meses estuvo de vacaciones. El viernes fue el llamado a tierra! o a mar!
Les voy a contar que pasó el año pasado: fue aproximadamente en esta misma fecha que llamaron a mi papá, se fue a instalar a Talcahuano donde estaba el barco famoso trabajó en la remodelación, reparación, mantención y todo eso, la cosa es que empezó a extrañar a mi mamá hasta que la convenció de irse a Talcahuano con él. Yo me alegré harto, mi mamá trabaja todo el día en la casa, mis hermana ya son adultas mas o menos responsables, y en general todas estábamos muy contentas de estas vacaciones que se dio, se instalaron en la casa de mi abuelita Esther, que en esa época estaba deshabitada y estuvieron 3 ó 4 meses, al principio yo la llamaba y asumí que estaba muy bien, porque me decía cosas como voy saliendo a tomar café con tal cuñada o me voy de shopping con mi otra cuñada (3 de las 5 cuñadas de mi mamá, o sea mis tías viven cerca de la casa de mi abuela, como podrán intuir lo mamoma es de familia, jejejeje) , los fines de semana salían con mi viejo de paseo (por los alrededores hay lugares fantásticos) o hacían un asadito con la familia… según yo todo iba viento en popa…hasta que un día Javier llegó a mi casa y me contó que el fin de semana había viajado al sur y había “visto” a mi santa madre, que pobrecita, que esta sumida en el sufrimiento, que lo angustiada que estaba… a mi casi se me cayó el pelo!!! Que como? Procedí a llamarla por teléfono… con la delicadeza que me caracteriza le pregunto que que xuxa le pasa? Y ahí me suelta todo su rollo… que se siente tan sola, que extraña su casa, sus plantas, sus arbolitos, sus abejas (SI! tienen abejas!!!) que está aburrida de ver a mis tías todos los días, que ya no sabe que hacer para entretenerse, etc, etc, etc… Habría sido optimo que Javier nunca me contará nada de esto, porque de ahí en adelante cada vez que hablaba con mi mamá le daba con su tango del sufrimiento.
Explicar como una mujer ha destruido su cuerpo de forma sistemática no tiene un pelo de gracioso, pero es lo que ha hecho mi madre, ella sufre muchísimo de las piernas, tiene infinidad de varices, la han operado ya no sé cuantas veces, y siempre vuelven, ha tenido trombosis, tromboflebitis y ulceras en sus piernas, y nada la hace recapacitar … porque el problema que ella tiene es que es maniática de la limpieza, todo debe estar reluciente y desinfectado! Limpia, lava, ordena sin piedad… y todo esto …. lo hace por nosotras, sus hijas… yo he tratado de explicarle que si yo lavo la loza ella puede tenderse en la cama con las piernas en alto, tal como un ejercito de médicos le ha dicho, pero ella se va al patio… y a quien le importa que el patio este lleno de hojas… La verdad: yo y mis hermanas (en realidad la Lesley es la única que le sigue el jueguito) tiramos la toalla! Si ella quiere autodestruirse, no tenemos como detenerla.
Volviendo con la historia: finalmente se inicio la temporada y mi papá se embarcó, mi mamá volvió a Quilpué y todo volvió a la normalidad, se entiende por esto, a mi mamá sumida en el sufrimiento pero al menos en Quilpué, o sea joroba a los de siempre. Porque claro, mi mamá trabaja todo el día, pero tiene toda una variedad de discursos: del sufrimiento en el que vive sumida, de lo desagradecidas que somos, de cuanto extraña a mi padre (siendo que si él está en la casa no lo soporta) de como ella no vale nada para nosotras, de cómo nada en la vida se hace a su gusto, podría seguir así eternamente, pero dejémoslo en estos que son los recurrentes.
Mi papá desde el inicio de sus vacaciones empezó a planificar su regreso a Talcahuano, donde realizarán la mantención del barco, por su puesto que mi mamá saltaba en una pata de felicidad porque se irían juntitos a Talcahuano… otra vez… ahí salí yo a bailar con mi pesimismo clásico… si ya parezco (y me siento) como Casandra. Obvio que mi madre salió con que todo iba a ser diferente ahora, ya no se van a quedar en la casa de mi abuela … no!… se van a un HOTEL!!! Mi madre viviendo en un hotel… es demasiado surrealista como tratar de explicarlo. La otra idea que tienen este par de pájaros (me refiero a mis padres con esta expresión tan poco académica) es buscar un departamento semi amoblado para vivir…
La nota alta (y que me convence cada día mas de mis dotes de pitonisa) fue el mismísimo viernes en la noche, cuando mi mamá como un leve suspiro deja escapar un… no quiero irme de mi casa… pero las cosas no funcionan como uno quiere, no señora! Domingo en la mañana partieron con la camioneta cargada (no sé que sentido tiene llevar tantas cosas: si se llevaron hasta unos árboles para regalar a mis tías… no saben que el sur de Chile esta lleno de árboles??? Los que conformar los famosos bosques nativos??? Ah!!! pero ya recuerdo! Los árboles que mi mamá lleva de regalo son especiales… NO SON PENNENES!!! No hay nada como dedicarse a barrer hojitas en el otoño).
