Como comentaba en post anteriores, hace ya tres meses, deje mi vida en Santiago y llegue a Quilpué a instalarme en casa de mis padres y trabajar en Valparaíso, todo un sueño hecho realidad. Si alguna de ustedes leyó mi blog anteriormente, recordaran que vivía reclamando contra Santiago: básicamente contra el smog y el transantiago, porque a final de cuentas hice muchos amigos en esa ciudad y fue doloroso partir.
Deje en Santiago un departamento lindo donde vivíamos con mi Sofi, un colegio donde me sentía a gusto, un trabajo que si bien algunos problemas tenía, era un trabajo seguro y muchos amig@s.
Acá estoy en casa de mis padres, super bien acogida, recordando lo que significa vivir con otros adultos, en un nuevo colegio que nos ha recibido con los brazos abiertos, pero lamentablemente estoy sin trabajo. El pasado lunes me despidieron.
Como contarles esta terrible noticia de otra manera, no lo sé. Empecé a intuir que algo andaba mal hace un mes, mas o menos, básicamente las personas con las que trabajaba se cerraron ante mi, no había como comunicarnos. En particular había una persona con la que nunca pude comunicarme, siempre sentí que ella no me soportaba… y con razón, luego me enteré que ella había postulado a mi cargo pero no había quedado, esta demás decir que hoy ya está instalada en la que era mi oficina.
En pocas palabras: me boicotearon.
Como comprenderán, he pasado esta semana, tratando de escribir un nuevo CV, tarea difícil, con cada palabra que escribí me arrancaban lagrimas, recién ahora tengo una versión que me gusta.
Lo mas traumático de ese día fatal, fue que varias secretarias y auxiliares fueron a hablar conmigo, para despedirse, todas me dijeron básicamente lo mismo, que ahí no hay un trato humano, que ellas sufren constantemente malos tratos, que no es lugar para buenas personas como yo. Realmente lamentable.
Siento que la gran lección de lo que me pasó es una que no quiero aprender, y es ser tremendamente desconfiada de la gente, no va conmigo.
Ahora, solo me queda rezar, pedirle a Dios y a la Mater que me muestre cual es el camino, que me den fuerza para salir adelante. Ofrecer este dolor a Diocito.
Para que decir que la Sofi está feliz, ella no sabe, no quiero preocuparla con ese tipo de cosas, lo único que sabe es que la mamá está en la casa y que regalonea con ella muchísimo. Ahora pienso que lo mas probable es que tenga que volver a Santiago y me angustio.
Siento que esto en el fondo es para mejor, que hay algo ahí por descubrir para mi, solo tengo que estar atenta.
He aprovechado estos días para tejer, que me relaja tanto, también estoy planeando ir a Conce esta semana (una amiga me regalo sus millas, así es que para colmos voy en avión).